lunes, 15 de septiembre de 2025

Isaías

EL PROFETA DEL DIOS SANTO

Isaías tuvo una visión en el templo:

- “Vi al Señor sentado en un trono alto y sublime… y los serafines clamaban:

¡Santo, Santo, Santo es el Señor Todopoderoso!” (Isaías 6,1-3)

En ese instante, se sintió indigno.     Reconoció sus labios impuros. Pero un ángel tomó un carbón encendido del altar y tocó su boca:

- “Tu culpa ha sido quitada. Tu pecado, perdonado.”

Y entonces Isaías oyó la voz de Dios:

- “¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros?”

Él respondió:

- “Aquí estoy, envíame.”

Isaías no solo habló de su tiempo. Profetizó la venida de un niño:

- “He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel.” (Isaías 7,14)

Anunció al Siervo sufriente, que cargaría nuestros pecados:

- “Por sus llagas fuimos sanados.”

(Isaías 53,5)

Y proclamó un reino de paz:

- “De las espadas forjarán arados, y no se adiestrarán más para la guerra.”

(Isaías 2,4)


¿QUÉ ENSEÑA ISAÍAS?

– Que el encuentro con la santidad comienza reconociendo nuestra impureza.

– Que la misión no nace de la fuerza humana, sino de un corazón perdonado.

– Que la esperanza del pueblo no está en reyes ni ejércitos… sino en un niño que traerá paz eterna.

– Que incluso en tiempos oscuros, Dios levanta voces que ven más allá del presente.

Isaías vio el futuro como si estuviera delante de él. Y nos enseñó que toda verdadera profecía apunta a Cristo.








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